"La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable."
Eduardo Galeano: El fútbol a sol y sombra


El juego informal es una necesidad básica humana, y el fútbol callejero tal vez, el juego más popular del mundo por la sencillez de los elementos necesarios para practicarlo.
Su universalidad hace que el fútbol callejero sea un método de comunicación en si mismo; un punto de encuentro entre culturas. Su valor ha sido reconocido por organizaciones de todo el mundo, que lo utilizan como una herramienta de mediación social. Grandes marcas, se aprovechan de los aspectos que implícitamente connota este juego, para seducir y atraer a las masas.

Sin embargo, en Barcelona, cada vez resulta más difícil encontrar un sitio para jugar este juego informal, especialmente en el Raval, uno de los barrios más densos y pobres de la ciudad, en donde la especulación inmobiliaria y 'gentrification' esta 'comiendo' todos los espacios vacíos y libres que existen, y por lo tanto robando espacios de encuentro para los jóvenes. Durante los periodos de vacaciones, cuando los jóvenes tienen más tiempo libre, los campos de fútbol vinculados a los colegios están cerrados, haciendo más grave el problema.

Este proyecto sugiere el uso de herramientas para la re-apropiación temporal de solares vacíos mediante el fútbol callejero, en un intento por dar otras opciones para espacios de juego.

Una celebración del espacio y del poder del fútbol callejero.


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